jueves, abril 19, 2007

EL CEREBRO Y EL MITO DEL YO

son propiedades del cerebro
que los sentidos limitan y ordenan.
De allí podemos vislumbrar
dos planteamientos esenciales:
Cómo es que pensamos
y qué es ser conscientes,
y la única manera de entender
el mundo en que vivimos es
que empecemos por fin a entendernos
a nosotros mismos.
El cerebro,
protegido por la coraza del cráneo,
ha evolucionado hasta el punto
de transmitirnos imágenes del mundo externo
que nos permiten movernos
en libertad sobre la tierra.
Más asombroso todavía:
Son ensueños regidos por los sentidos
en la oscuridad y el silencio absolutos,
que al ser elaborados por el cerebro
se convierten en nuestros pensamientos,
deseos y temores.
En El cerebro y el yo,
convertido a los pocas semanas de su publicación
en un best-seller internacional,
Rodolfo Llinás,
uno de los padres de la neurociencia moderna
y arquitecto protagonista de una nueva visión
de las neuronas en el pensamiento
y el comportamiento humanos,
presenta un original punto de vista
de la evolución y la naturaleza de la mente
dirigida a un público general.
(""AGAPEA.COM"")



«El cerebro es una entidad muy diferente
de las del resto del universo.
Es una forma diferente de expresar todo.
La actividad cerebral es
una metáfora para todo lo demás.
Somos básicamente máquinas de soñar
que construyen modelos virtuales
del mundo real».

4 comentarios:

Itoitz dijo...

Interesante reflexión....
Mil dulces besos...

itoitz dijo...

Cuando tu cabeza se encuentra en la boca del león, usa tu mano para acariciarlo....

Camilo dijo...

Ayer precisamente oí este dicho del leon. No lo conocía de antes. Curioso. Los griegos pensaban que el hombre es el centro del Universo. Quizá sea así, ya que Universo es lo que nosotros hemos definido como Universo y se extiende a nuestro alrededor. Y cada uno de nosotros tiene su propio universo. Dentro y fuera. Interesante.

wilmar.bermeo dijo...

lo q llamamos vida no es solo por el hecho de respirar y existir si no por el deseo de ser, crear y hacer segun nuestra consiencia o nosotros queramos