lunes, septiembre 22, 2008

El efecto mariposa




Él era un hombre normal y corriente, hombre de traje y de negocios. Ese día salió de su oficina con la cara tensa y la sensación pastosa en su boca. Sacó su nuevo mp4 y se dirigió a la parada de autobús sintiendo los músculos de la cara entumecidos. Llevaba todo el día sin sonreír. Llegó a la parada y se apoyó en una de las columnas pensando en mover los tendones de las mejillas para liberarlas de ese dolor que se iba apoderando de ellas. Pero tampoco quería parecer estúpido, sonriendo como un bobo. Llegaba el autobús y decidió sacar el euro con el que pagaría el viaje. Subió al transporte y al ver al pobre conductor con mirada triste y aburrida le sonrió. Fue como si liberaran todo su rostro de una pesada carga y se sintió más ligero y feliz. El conductor le devolvió la sonrisa con sorpresa. Llevaba todo el día conduciendo y nadie le había dirigido ni una mirada.

Cuando el hombre de negocios se bajó, el conductor iba mas animado. En ese instante una chica joven se montó en el autobús y el hombre la dirigió otra sonrisa alegre. Ella también sonrió. Detrás de ella, estaba una anciana arrugada que iba cargada con tres bolsas de la compra llenas. La joven se fijó en la pobre mujer y decidió ayudarla. La encontró un asiento entre la gente que iba montada y se ofreció a sujetarla las bolsas mientras pagaba el viaje. La anciana se bajó del autobús tres paradas después agradecida para con la muchacha. Enfiló una callejuela estrecha con sus tres bolsas en la mano y llegó a un viejo portal. Allí estaba, sentado en el umbral un hombre. La anciana, antes de pasar, le sonrió y le muchacho quedó gratamente sorprendido. Se quedó pensando. Antes de que la anciana llegase él se estaba planteando el suicidio. Sentía que nadie le quería y que el mundo iba y venía sin contar con él. Pero, cuando la mujer había llegado y le había sonreído sin razón alguna le había dado ánimos. Porque si esa persona le dedicaba aunque fuese una simple sonrisa de su arrugada carita merecía la pena vivir.
Sonrió.

"Ojala nos anime esta reflexión
y contagiemos sonrisas y alegría
a todas horas."

miércoles, septiembre 17, 2008

"Una mancha de tinta"...

Una vez un maestro estaba dando clase a sus alumnos. Aquella mañana quería ofrecerles una lección distinta a las que vienen en los libros. Después de pensar un poco ideó la siguiente enseñanza:

Hizo una mancha de tinta china en un folio blanco de papel. Reclamó la atención de los alumnos y alumnas y les preguntó:

— ¿Qué veis?

— Una mancha negra -respondieron a coro.

— Os habéis fijado todos y todas en la mancha negra que es pequeña -replicó el maestro- y nadie ha visto el gran folio blanco que es mucho mayor.







"Así somos nosotros: Vemos las manchas, aún las más pequeñas, y y no el magnífico y gran folio blanco que es la vida..."

Paradojas de nuestro tiempo


"Qué ganamos con construir grandes edificios,
aviones veloces y artefactos que lleguen a otros planetas;
si no tenemos hombres felices que vuelen y los habiten"
Bertolt Brecht




Tenemos edificios más altos pero temperamentos cortos, autopistas más anchas pero puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos.

Tenemos casas más grandes pero familias más pequeñas. Más compromisos pero menos tiempo. Tenemos más títulos pero menos sentido común, más conocimiento pero menos criterio, más expertos pero más problemas, más medicinas y menos salud.

Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores. Hablamos mucho, amamos poco, odiamos demasiado

Aprendimos a amar una vida pero no a vivirla plenamente. Hemos llegado a la luna y regresado pero tenemos problemas a la hora de cruzar la calle y conocer a nuestro vecino...

Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior, limpiamos el aire pero polucionamos nuestras almas.

Tenemos mayores ingresos pero menos moral, hemos aumentado la cantidad pero no la calidad. Estos son tiempos de personas más altas con caracteres más débiles, con más libertad pero menos alegría, con más comida pero menos nutrición.

Son días en los que llegan dos sueldos a casa pero aumentan los divorcios, son tiempos de casas más lindas pero hogares rotos, un tiempo con demasiado en la vidriera y poco de puertas adentro.

Por eso... Lee más y limpia menos. Siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte únicamente en las malas hierbas. Pasa más tiempo con tu familia y amigos y menos tiempo trabajando.

La vida es una sucesión de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir...



"La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento".

"DISFRUTA DE CADA MOMENTO QUE TE DA LA VIDA!!!"


MAS PARA REFLEXIONAR:

"Para Compartir "- by Alex

"
Cada dia" CRECIMIENTO PERSONAL

"
Instantes"

martes, septiembre 09, 2008

Cosas de MADRES:




Todas las madres del mundo hacen y dicen exactamente las mismas cosas. Yo creo que les dan un cursillo secreto en el que aprenden esos comportamientos que llamamos “cosas de madre”. Quién no ha escuchado alguna vez el clásico “Tú hazle caso a tu madre, que tu madre sabe mucho de esto…” ¿De dónde creen que ha podido sacar una madre una frase así? Pues del cursillo.

Lo primero que les enseñan en el curso es a repetir mucho las cosas. Por eso, cuando eres bebé hablan contigo como un disco rayado:

- ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás?

Seguro que si el bebé pudiera hablar, les diría:

- Hasta el gorro, hasta el gorro, hasta el gorro…

En el cursillo también les dan clase de lenguaje, y aprenden a incluir en todas sus frases el “mi” y el “me”. Un ejemplo: “mi niño no me come” , “mi niño no me duerme” . Son tan posesivas que en la agenda, ponen todos los teléfonos de sus hijos en la letra M: “mi Paco”,”mi Alberto”,”mi Jose”.Gracias a estos cursillos, las madres son capaces de hablar de dos temas la vez:

- Mamá, quiero hablar contigo.
- ¿Qué te pasa, hijo mío? ¡No arrastres los pies!
- Es que estoy pensando en dejar de estudiar…
- ¡No te toques los granos! ¿Pero cómo vas a dejar los estudios?
- Es que no me gustan
- Uy, hay tantas cosas que no me gustan a mí…¡Ponte derecho, que te va salir chepa!

Y llega un punto en que, sin saber porque, ambos mezclan las conversaciones y acaban por zanjar ellas la cuestión:

- Pero ¿Cómo vas a tener ganas de estudiar si no arreglas tu habitación? Venga, que no hay quien entre…¡Y estudia!

En estos cursillos de madre les inculcan, sobre todo, tres principios: Que tome calcio, que respete las dos horas de la digestión y que en invierno se tape la boca. Aunque tengas noventa años y tu madre ciento veinte, al salir camino de la UVI te gritará: “Julián, tápate la boca!!” .

Por supuesto, el cursillo también incluye clases de estilo y moda. Una madre siempre sabe lo que es moderno y se empeña en llevarte de compras y vestirte a la última.

- Uy, esta camisa es preciosa, hijo
- No.
- Pero ¿Cómo que no? Si es lo que se lleva ahora.
- Lo que se lleva ¿Dónde?¿En el circo de Ángel Cristo?

Además, todas las madres son videntes.

- Niño, que te vas a caer. Y te caes.
- Niño, no comas tan deprisa que te vas a atragantar. Y te atragantas.
- Hijo, ten cuidado que ésa es un lagarta. ¡Y es una lagarta!

Hay que reconocer que en estos cursillos son bastante profesionales. Y es que incluyen hasta nociones de policía. Las madres se transforman en auténticos sabueso: “tú has fumado” . O “tú has bebido” . O “esos calcetines llevan tres días sin cambiarse” . Creo que en los aeropuertos, los agentes, en vez de con perros, deberían ir con su madre. Lo que no les enseñan en el curso a las madres, es que sus hijos crecen.Ya vives solo, vas a verla cada quince días…pero eso no les impide seguir cebándote: Te pone en la mesa la comida de dos semanas, y se sienta al lado y empieza:

- ¿Qué pasa, no está bueno? Venga, termínate las albóndigas, el bacalao, los pimientos rellenos y el cochinillo…y come pan. ¿Te pelo una naranja?

Porque una madre nunca está satisfecha. Por mucho que hagas, ella nunca estará contenta. ¿Quiere que te cases?

- Vale, pues me caso. ¿Estás contenta?
- No, que ésa es una lagarta.
- Vale, pues me divorcio.
- Pues no, ¿qué va a ser de tus hijos?
- Mamá me ha tocado la lotería, ¿Estás contenta?
- No, menudo palo te va a dar Hacienda.
- Mamá, me han nombrado Presidente del Gobierno.
- Bueno, pero tápate la boca, que coges frío.



Pero aunque todas las madres hacen siempre las mismas cosas, ninguna hace la sopa del cocido como tu madre, ninguna te pela la naranja como tu madre, ninguna te tapa la boca como tu madre, cuando hace frío.