domingo, enero 06, 2008

Gansos en la nieve.

Érase una vez un hombre que no creía en Dios. No tenía reparos en decir lo que pensaba de la religión y las festividades religiosas, como la Navidad. Su mujer, en cambio, era creyente y criaba a sus hijos en la fe en Dios y en Jesucristo, a pesar de los comentarios desdeñosos de su marido.

Una Nochebuena en que estaba nevando, la esposa se disponía a llevar a los hijos al oficio navideño de la parroquia de la localidad agrícola donde vivían. Le pidió al marido que los acompañara, pero él se negó. -¡Qué tonterías! -arguyó-. ¿Por qué Dios se iba a rebajar a descender a la Tierra adoptando la forma de hombre? ¡Qué ridiculez!

Los niños y la esposa se marcharon y él se quedó en casa.Un rato después, los vientos empezaron a soplar con mayor intensidad y se desató una ventisca. Observando por la ventana, todo lo que aquel hombre veía era una cegadora tormenta de nieve. Y decidió relajarse sentado ante la chimenea. Al cabo de un rato, oyó un golpazo; algo había golpeado la ventana. Luego, oyó un segundo golpe fuerte. Miró hacia afuera, pero no logró ver a más de unos pocos metros de distancia. Cuando empezó amainar la nevada, se aventuró a salir para averiguar qué había golpeado la ventana.

En un campo cercano descubrió una bandada de gansos salvajes. Por lo visto iban camino al sur para pasar allí el invierno, y se vieron sorprendidos por la tormenta de nieve y no pudieron seguir. Perdidos, terminaron en aquella finca sin alimento ni abrigo. Daban aletazos y volaban bajo en círculos por el campo, cegados por la borrasca, sin seguir un rumbo fijo. El agricultor dedujo que un par de aquellas aves habían chocado con su ventana.

Sintió lástima de los gansos y quiso ayudarlos. -Sería ideal que se quedaran en el granero -pensó-. Ahí estarán al abrigo y a salvo durante la noche mientras pasa la tormenta. Dirigiéndose al establo, abrió las puertas de par en par. Luego, observó y aguardó, con la esperanza de que las aves advirtieran que estaba abierto y entraran. Los gansos, no obstante, se limitaron a revolotear dando vueltas. No parecía que se hubieran dado cuenta siquiera de la existencia del granero y de lo que podría significar en sus circunstancias. El hombre intentó llamar la atención de las aves, pero solo consiguió asustarlas y que se alejaran más. Entró a la casa y salió con algo de pan. Lo fue partiendo en pedazos y dejando un rastro hasta el establo. Sin embargo, los gansos no entendieron. El hombre empezó a sentir frustración. Corrió tras ellos tratando de ahuyentarlos en dirección al granero. Lo único que consiguió fue asustarlos más y que se dispersaran en todas direcciones menos hacia el granero.

Por mucho que lo intentara, no conseguía que entraran al granero, donde estarían abrigados y seguros. -¿Por qué no me seguirán? -exclamó- ¿Es que no se dan cuenta de que ese es el único sitio donde podrán sobrevivir a la nevasca?

Reflexionando por unos instantes, cayó en la cuenta de que las aves no seguirían a un ser humano. -Si yo fuera uno de ellos, entonces sí que podría salvarlos -dijo pensando en voz alta. Seguidamente, se le ocurrió una idea. Entró al establo, agarró un ganso doméstico de su propiedad y lo llevó en brazos, paseándolo entre sus congéneres salvajes. A continuación, lo soltó. Su ganso voló entre los demás y se fue directamente al interior del establo. Una por una, las otras aves lo siguieron hasta que todas estuvieron a salvo.

El campesino se quedó en silencio por un momento, mientras las palabras que había pronunciado hacía unos instantes aún le resonaban en su mente:-Si yo fuera uno de ellos, ¡entonces sí que podría salvarlos! -Pero, ¿Por qué iba Dios a querer ser como nosotros? ¡Qué ridiculez!

Sin embargo, por un rato su alma quedó en quietud y meditó en tan maravillosa idea... Y de pronto, todo empezó a cobrar sentido y entendió que eso era precisamente lo que había hecho Dios. Y comprendió el sentido de la Navidad y por qué había venido Cristo a la Tierra.

Diríase que nosotros éramos como aquellos gansos: estábamos ciegos, perdidos y a punto de perecer. Dios hizo que Su Hijo se hiciera como uno nosotros a fin de salvarnos e indicarnos el camino.

Junto con aquella tormenta pasajera, se disiparon años de incredulidad. Hincándose de rodillas en la nieve, elevó su primera plegaria: "¡Gracias, Señor, por hacerte hombre para salvarme, para sacarme de la tormenta de mi incredulidad, y para mostrarme cual es mi definitiva morada !"

La navidad y el incrédulo Luzinterior.org


MAS REFLEXIONES.....

- Raíces profundas

Si yo fuera como ellos… (Reflexiones Lluvia de Rosas)

Y entendio el porque Dios se hizo hombre

No creo en Dios

La vida es aquello que te va sucediendo,.....


viernes, diciembre 28, 2007

Regalo de Navidad.

** Cuento de Navidad **


Un día, Alfredo, despertó en una víspera de Navidad, muy contento, pues una fecha muy importante estaba por llegar. Era el día del aniversario del Niño Jesús, y es lógico, el día en que Papá Noel vendría de visita como todos los años.

Con sus cinco añitos, esperaba ansiosamente el caer de la noche, para volver a dormir y espiar la media que estaba en el frente de la puerta,pues no tenía árbol de Navidad. Se durmió muy tarde, para ver si conseguía atrapar a aquel "viejito", pero como el sueño era mayor que su voluntad, se durmió profundamente.

En la mañana de Navidad, observó que su media no estaba allí, y que no había presente alguno en toda su casa. Su padre desempleado, con los ojos llenos de lágrimas, observaba atentamente a su hijo, y esperaba tomar coraje para hablarle, que su sueño no existía, y con mucho dolor en el corazón lo llamó:


- ¡Alfredo, hijo mío, ven acá!
- ¿Papá?
- Que ocurre hijo?
- Papá Noel se olvido de mí...


Hablando de eso, Alfredo abraza a su padre y los dos se ponen a llorar, cuando Alfredo habla:

- ¿El también se olvidó de ti papá?
- No hijo mío. El mejor presente que yo podría haber ganado en la vida esta en mis brazos, y quédate tranquilo pues yo sé que Papá Noél no se olvido de ti.
- Pero todos lo otros niños vecinos están jugando con sus presentes... El se olvidó de nuestra casa.
- No se olvidó... ¡El presente te está abrazando ahora y va a llevarte a uno de los mejores paseos de tu vida!

Así fueron a un parque y Alfredo jugó con su padre durante el resto del día, volviendo recién en el comienzo de la noche. Llegando a casa muy somnoliento, Alfredo fue para su cuarto y "escribió" para Papá Noel:

"Querido Papá Noel, yo sé que es demasiado tarde para pedir alguna cosa, pero quiero agradecer el presente que me diste. Deseo que todas las Navidades que yo pase, hagas que mi padre olvide sus problemas y que él pueda distraerse conmigo, pasando una tarde maravillosa como la de hoy. Gracias por mi vida, pues descubrí que no es con juguetes que somos felices, y sí con el verdadero sentimiento que está dentro de nosotros, que el señor despierta en las Navidades. De quien te agradece por todo:
Alfredo."

Y se fue a dormir.

Entrando al cuarto para dar las buenas noches a su hijo, el padre de Alfredo vio la carta y a partir de ese día, no dejó que sus problemas afectasen la felicidad de ellos y comenzó a hacer que todos los días fuesen Navidad para ambos.

Si un niño de cinco años, consiguió percibir que los mejores presentes que se pueden recibir no son materiales... ¿Por qué nosotros no hacemos lo mismo?

Que todos hagamos, que cada día sea una Navidad, valorando la Amistad, Cariño y todos los buenos sentimientos que existen dentro de nosotros.

Al final, las únicas cosas que podremos llevarnos de esta vida, son los sentimientos que hagamos brotar en los corazones de quienes amamos y los recuerdos hermosos de nuestro camino por esta vida quedarán guardados en nuestras almas y corazones...
¿Verdad que sí?

martes, diciembre 25, 2007

¿Está aquí el niño Jesus?.....




Babushka tenía la casa más limpia, pulcra y mejor conservada de todo el pueblo. Su jardín era hermosísimo; la cocina, algo nunca visto. Desde que salía el sol hasta que se ocultaba en el poniente, Babushka no hacía más que limpiar, sacar brillo y ordenar.

Tal es la razón de que no viera una luminosa estrella que fulgió en la noche. Ni vio las temblorosas luces que avanzaban hacia el pueblo. Ni percibió el sonido de las zampoñas, tambores y campanas, que cada vez era más fuerte. Tampoco oyó las voces y murmullos de sus vecinos. Pero cuando llamaron a su puerta, eso no pudo dejar de oírlo. «¿Quién es?» , preguntó, entreabriendo el portal. Vio la enjuta cara de un pastor, con la nariz roja de frío y copos de nieve en la boina. «Por favor, ¿podemos calentarnos un poco en tu fuego,», pidió el pastor.

Babushka pensó en el brillo de sus suelos y en la tranquilidad rota, pero los dejó entrar. A los pastores se les saltaban los ojos al contemplar aquel pan casero y aquellos dulces, mermeladas y conservas de Babushka. Y ella, que tenía un corazón de oro, los agasajó con todos aquellos bienes.


«¿Dónde vais?» , preguntó mientras servía a unos y otros. «Seguimos una estrella. Nos lleva hacia un rey que acaba de nacer, el rey más grande de cuantos han nacido, el rey de cielo y tierra» , respondió un pastor. «¿Por qué no vienes con nosotros?» , dijo otro. "También tú le puedes llevar un regalo.»«No estoy segura de que me reciba bien» , dijo Babushka... «Yen cuanto al regalo... » , hizo una pausa. Sus ojos se pusieron tristes.«Tengo un cajón lleno de juguetes», dijo con pena. "Mi niño, mi pequeño rey, se me murió cuando aún era muy pequeño.»

«Entonces, ¿te vienes con nosotros?» , insistieron los pastores. «Mañana, mañana» , respondió Babushka con cierta desazón, «mañana» . Los pastores salieron, y Babushka se puso a ordenar y limpiar. A la noche siguiente llegaron más pastores. «¿Estás preparada, Babushka?»«Mañana... voy mañana» , respondió Babushka. «Os alcanzo mañana. Tengo que limpiar, buscar un regalo, prepararme... » .Sacaba brillo, quitaba el polvo, sacudía cojines y alfombras. Y así pasó otra noche.

Finalmente, se decidió: revolvió entre los juguetes de su niño. Pero, !Señor, cuánto polvo! Ciertamente no eran los que se merecía un niño rey de cielo y tierra; pero empezó a limpiarlos. Trabajó mucho. Uno a uno los juguetes fueron cobrando color y brillo. Al cabo de otro día, partió. Iba deprisa. Preguntaba a la gente si había visto a los pastores. «Sí, sí, los hemos visto; iban hacia allá» , le respondían.

Pasaron los días. Babushka no se paraba nunca, ni de día ni de noche. Por fin, llegó a Belén. Preguntó por el rey niño. Sólo el dueño de una posada supo darle razón. «Si quieres ver dónde estaba el niño, busca un establo en lo alto de la colina. Aquí no teníamos sitio para él. Mi posada estaba llena» , le dijo. Babushka corrió por el sendero arriba. Cuando llegó a la cima, vio que en el establo no había nadie. ¿Creéis que se desanimó? ¡Ni pensarlo! Se dice que Babushka sigue buscando al Niño Jesús, porque el tiempo no significa nada para quien busca la verdad. Año tras año va de casa en casa preguntando: «¿Está aquí? ¿Está aquí el Niño Jesús?» .Particularmente en Navidad, cuando ve a un niño durmiendo y oye hablar de sus buenas acciones, toma un regalo de su cesto y se lo deja. !Nunca se sabe!...


Sabe muy bien que todo niño, aunque no sea el Niño Jesús, es siempre una esperanza para la humanidad. ¡Y un gran regalo de Dios!

domingo, diciembre 16, 2007

Smile...

"Un día sin una sonrisa, es un día perdido"

La risa es un don del que debemos sentirnos agradecidos. Por eso es necesario aprender a llevar la risa a todas las facetas de nuestra vida, y principalmente por la noche al acostarnos y por la mañana al despertarnos, dos buenos momentos para soltar sonoras carcajadas.

¿Cuándo fue la última vez que dibujaste una sonrisa en tu rostro, la risa en el estómago, la alegría en el corazón y esa sensación de plenitud y de satisfacción en el alma aunque sólo sea por el simple y maravilloso hecho de estar vivo y sano?

Sonríe aunque te duela el corazón

Sonríe aunque se esté rompiendo

Cuando hay nubes en el cielo, te las arreglarás

Si sonríes en medio de tus miedos y tristeza

Sonríe y quizá mañana

verás el sol salir brillando para ti

Ilumina tu rostro de felicidad

Oculta cada rastro de tristeza

A pesar de que una lágrima

siempre puede acercarse

En esos momentos debes de seguir

tratandode sonreír

¿Que caso tiene llorar?

Te darás cuenta de que la vida vale la pena

Si sonríes....

Este maravilloso tema lo escribió y compuso Charles Chaplin para su película "Tiempos Modernos" . Y si un genio como él nos recomienda sonreír... pues habrá que hacerlo!!!!!