sábado, octubre 06, 2007

La critica.


‘Nunca conocerás a una persona
hasta que te hayas calzado sus zapatos’






Podemos tomar o dejar, aceptar o rechazar... Son opciones que dependen de nosotros y de ellas también depende si nos dañamos o no, si podemos estar bien o mal...Tomar o dejar... ¿Qué quiero decir? Que podemos darle a cada cosa que nos dan un lugar dentro de nosotros o cerrarnos ante ellas y cuidar nuestro interior si consideramos que lo que sale del otro, lo que entrega no nos beneficia.

Los seres humanos, muchas veces, tenemos la crítica a flor de piel. Y a veces también la burla y la soberbia. Nos mofamos sin piedad de cosas que no entendemos y no hacemos el mínimo esfuerzo por comprenderlas. Parados en lo más alto de nuestra soberbia y nuestra ignorancia, destruímos a otras personas simplemente porque piensan, actúan, hablan, o se visten diferente de nosotros. Pero muy pocas veces nos detenemos a conocer la historia, la problemática, de quienes nos rodean; y sospecho que con muy pocos minutos que dediquemos a conocer con más profundidad a los demás, encontraríamos la explicación a muchas cosas.Deberíamos tener, sin duda una actitud más abierta hacia los demás. Una actitud de respeto y de comprensión. Y antes de arremeter sin piedad con nuestra crítica, deberíamos ofrecer nuestra mente y nuestro corazón abiertos. Y exhibir nuestra sensibilidad con la misma facilidad con que exponemos nuestras burlas. Creo que todos nosotros deberíamos tener en nuestro escritorio, en nuestra agenda, en algún marco en un lugar visible de nuestra casa, esa significativa frase: " Nunca juzgues a la otra persona sin haber caminado un kilómetro con sus zapatos" . Quizás de tanto verla y meditarla se grabe en nuestro corazón. Y entonces...entonces las cosas serán diferentes.


(Graciela Heger A.)


Por eso si en nuestro camino nos encontramos con gente que critica, que está llena de odios y rencores evitemos tomar de ellas todo aquello que sabemos que al tomarlo e ingresarlo en nosotros nos hará daño, cerremos nuestro interior para abrirlo sólo ante aquellos regalos que nos da la vida y que al aceptarlos contribuyen a que seamos mejores personas.

**http://artenara.blogia.com/2004/062601-regalos-que-no-conviene-recibir....php



¿¿Porque criticamos??

jueves, octubre 04, 2007

FELIZ CUMPLE FERI !!!!!!!!!!!!!!!!!

El nacimiento nos da la vida y tu presencia en la tierra es un regalo permanente . Hoy es un gran dia para ti y para todos los que te queremos. Mi deseo es que sigas siendo feliz y que todos tus sueños se hagan realidad ¡Feliz Cumple!




Estos alfajores son para ti.

Espero que las alegrías sencillas llenen tu día.Que encuentres cada dia instantes de amor y felicidad, te lo mereces.

Un Hoy bien vivido hace que cada Ayer sea un sueño de felicidad y cada Mañana una visión de esperanza. Te mereces toda una vida de mañanas preciosas...Que tu vida no se llene de años sino que tus años se llenen de vida .Que tengas 24 horas espectaculares hoy y siempre.

Hubiera sido genial acompañarte en tu cumpleaños, pero en fin...nadie se encuentra lejos si existe el deseo de estar a su lado.
Ojalá hoy todo el mundo te de toda la alegría que tu irradias a los demás.
Hoy es la mejor ocasión para celebrar que existes
UN ABRAZO BIEN APRETADO PARA TI Y PARA TU HERMANA!!!!!!!!!!!!!!!

sábado, septiembre 29, 2007

Compasión.

Mientras más compasión se da,
más felicidad se recibe.
Actos tan simples como escuchar,
compartir y recordar
pueden proporcionar
tremendo alivio a los demás

Por Daisaku Ikeda(???)
presidente de la



¿Cuál es la clave para dirigir la indomable energía de la vida hacia la creación de felicidad y valor? Creo que la acción compasiva es, precisamente, lo que puede efectuar esta transformación.

Nuestros deseos personales demandan energía del mundo que nos rodea, pero cuando extendemos la mano para tocar y enriquecer las vidas de los demás, la compasión dirige esa energía hacia el exterior. Y mientras más energía damos, por extraño que parezca, más energía podemos experimentar y disfrutar para nosotros.

La compasión puede ser algo tan simple como escuchar a alguien contarnos sus problemas. En cierta oportunidad oí hablar de una enfermera que tenía que cuidar a una señora de 87 años de edad a la que siempre se le veía como en un letargo, sentada en su silla de ruedas, mostrando una expresión aburrida, con los labios apretados herméticamente y con las cejas tejidas en un ceño fruncido permanente.

Cuando la enfermera la vio por primera vez, su deseo sincero fue hacerla sonreír y hacerle traer una expresión más cálida a su rostro. A partir de allí, siempre que se encontraban, tomaba a su paciente de la mano y le hablaba. Entonces, un día, en la cafetería del hospital, la señora comenzó a compartir con ella todo cuanto había sufrido en la vida. La enfermera, simplemente, le sostuvo la mano como siempre, la escuchó, y siguió su historia en silencio, asintiendo con la cabeza.

Cuando la paciente terminó de hablar, la enfermera la llevó a su cuarto. En el camino, la anciana le susurró a su nueva amiga. "Nunca nadie me había escuchado así". Y desde ese día en adelante, se vio brillar en su rostro una resplandeciente sonrisa.

La compasión ha de ser encontrada en actos tan simples como escuchar, compartir y recordar. Cuando nos proponemos llevar un estilo de vida compasivo, nuestros sufrimientos y nuestros fracasos asumen nuevo significado. Podemos empezar a verlos como requisitos para poder entender el dolor de los demás y para saber qué acción tomar para causar alivio. Hay tiempos en los que las personas sólo pueden encontrar consuelo en la voz de alguien que ha experimentado su mismo pesar.

Una actitud de compasión no significa mirar a alguien desde una posición de superioridad, sintiendo pena por su miseria. Es un sentimiento de empatía hacia otros seres humanos iguales a nosotros y su base es el respeto. La compasión es como un cómodo salón, bien iluminado, al que invitamos a entrar a un amigo. En él nos sentamos a dialogar sobre la vida como iguales, a aprender el uno del otro y a esforzarnos por mejorar, juntos, la vida de ambos.

Del mismo modo en que el sufrimiento no sólo nos afecta a quienes lo estamos padeciendo, pues los demás siempre se ven afectados por nuestra infelicidad, no puede haber felicidad que sólo exista sólo para a uno mismo. La felicidad no es un "pastel" de un tamaño fijo que deba cortarse cuidadosamente para que cada uno pueda tener la delgada rodaja que le corresponde. Al aumentar la felicidad de uno mismo o la de los demás, aumentamos la cantidad total de energía positiva que vibra en el mundo. Quienes de verdad se regocijan por la felicidad ajena también disfrutan una felicidad profunda y genuina dentro de sí. De hecho, cada uno de nosotros alcanza, exactamente, el mismo grado de felicidad que es capaz de ayudar a otros a alcanzar.

En contraste, un estilo de vida centrado y obsesionado en uno mismo redunda en una miseria que deja heridas profundas no sólo en nosotros, sino también en quienes nos rodean. El egoísmo es una gran fuente de sufrimiento en el mundo.

La compasión, sin embargo, va más allá de simplemente ser bueno o amable. A veces la compasión requiere que le señalemos a otro cuáles son sus debilidades o cuáles son esos puntos oscuros que esa otra persona no puede ver; después de todo, en ello yace la causa de su infelicidad, lo que lo detiene en su propio crecimiento. Ver estas faltas, estar consciente de ellas y no mencionarlas por cobardía, es falta de compasión. Es ser un falso amigo. La compasión y el coraje se encuentran profundamente ligados.

Recuerdo unas palabras de una película muy popular en mi juventud: "Usted tiene que ser duro para vivir. Pero si usted no es suave, la vida pierde sentido." Se requiere de gran fuerza para involucrarse en los sufrimientos de otras personas y trabajar con ellos hasta verlos superar sus problemas.

El cuidar de otros es también la clave para superar nuestro propio sufrimiento. Eleanor Roosevelt sigue siendo una de las mujeres más admiradas del siglo XX. Ella jugó un papel importante cuando elaboró un bosquejo de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Su carácter era tal, que al final pudo ganarse el respeto hasta de sus más ásperos críticos. Y sin embargo, esta mujer, cuyo destino era ayudar a tantas personas, comenzó su vida siendo una joven torpe y dolorosamente tímida que distaba mucho de ser feliz.

Criada por su tía y su tío, casi carecía totalmente de amigos durante los primeros años de su vida pero, en cierto punto, comprendió que la única manera de superar su propio sufrimiento estaba en prestarle más atención a otras personas que a sí misma. Trabajó duramente para entrenarse a que, en vez de preocuparse por la impresión que los demás tuvieran de ella, se concentraría en lo que ella podía hacer por los demás. Y así, poco a poco, comenzó a florecer hasta convertirse en una mujer que, como Primera Dama de los Estados Unidos, llegó a ganarse el amor y la admiración de millones de personas, gracias a su cuidadosa y dedicada preocupación por el pueblo.

La compasión libera sabiduría. Los padres se mantienen constantemente buscando la manera de ayudar a sus hijos a vivir vidas mejores y más exitosas. Cuando aprendemos cuán íntimamente ligadas están todas las formas de vida, la compasión puede extenderse más allá de nuestros amigos y nuestros familiares hasta poder abrazar incluso a aquellos cuya compañía no nos es particularmente grata.

Me gustaría compartir una hermosa imagen de una antigua parábola india que ilustra la interconexión de todo lo que existe. Decorando el techo de un palacio mítico hay una enorme red. De cada nudo de esta red pende una joya brillante que atrapa y refleja la imagen de cada una de las otras joyas colgantes. De este modo, cada una contiene dentro de sí a todas las demás. Cada una es esencial para el brillo chispeante de la totalidad. Sin las otras, una sola joya aislada no tendría, en absoluto, el mismo fulgor.

De la misma manera, es sólo cuidando de los demás que podemos expandir nuestra propia vida y aumentar nuestro propio brillo y vitalidad.

http://www.sgi.org/spanish/presidente/ensayos/obras_ens_11.html

jueves, septiembre 27, 2007

Aquí hay gato encerrado

No siempre las cosas salen como lo planeamos.




"Lo positivo de que algunas cosas nos salgan "pal traste" es que si los planes fueran tan sencillos y salieran al pie de la letra nos quedarían cosas para descubrir.

Lo único que debemos preveer es no quedar encerrados en nuestro propósito. No vaya ser que por atrapar el pájaro, nunca descubramos quién estaba atrapado....."