lunes, enero 22, 2007

El Olvido


"El olvido no es la victoria

sobre el mal ni sobre nada

y sí es la forma velada

de burlarse de la historia

para eso está la memoria

que se abre de par en par

en busca de algún lugar

que devuelva lo perdido

no olvida el que finge olvido

sino el que puede olvidar."

Me encanta como escribe Mario Benedetti!!!!!!

Lecturas como esta son un soplo de sabiduría.

domingo, enero 21, 2007

Personas especiales.



En este mundo encontramos personas especiales que
llegan a nuestra vida, llegando a convertirse en valiosas
y muy apreciadas. Sin importar lo que pase, siempre te
comprenden y acuden en tu ayuda, te toman de la mano.
Te brindan sonrisas cuando lo necesitas. Escuchan y
atienden lo que se dice en el silencio. Les importas y te
hacen saber que figuras en sus oraciones.
Las personas especiales saben perfectamente que hacer en
un momento dado. Pueden alegrar tu día solo diciendo algo
que nadie más te había dicho. Comparten un lenguaje
secreto, que otros no podrían descifrar.
Te reconfortan e iluminan tu vida. Comprenden tus humores
y satisfacen tus necesidades y saben que es lo que buscas
o que necesitas.
Cuando tus sentimientos vienen de lo más profundo del alma
y necesitan ser transmitidos a alguien, no necesitas
esconderlos, los puedes compartir con una persona especial.
Cuando llegan buenas o malos momentos, las personas
especiales son las primeras en enterarse. Cuando los
sentimientos afloran y necesitas llorar, las personas especiales
están a tu lado.
Las personas especiales traen el sol a tu vida, le dan calor a tu
mundo con su presencia estando cerca o lejos de ti.
Las personas especiales son regalos que traen felicidad
y tesoros que el dinero no puede comprar.

"Todos los días doy gracias a Dios por tener
una persona así de especial cerca de mi sabiendo
que SIEMPRE puedo contar con ella".

viernes, enero 19, 2007

Menos prisas, por favor.



Todos nos ponemos como meta en nuestra vida
ir en busca de la felicidad razonable. Os propongo
que este año no nos lo pongamos muy difícil.
La felicidad no es un fin, un destino al que se llega,
sino una manera de viajar, un estilo de corretear por
la vida, de respirar una racha de aire fresco…..
Aunque finjamos ignorarlo, conocemos que la felicidad
es una visita silenciosa que aparece y desaparece de
nuestras vidas sin apenas despedirse.

No se instala, ni es compañera segura, pero su ausencia
es más notoria que su presencia. No precisa aplausos,
ni es ruidosa, pero cuando está con nosotros se nota
su existencia.

Hay un tema que esta haciendo una pequeña revolución
EL TRIUNFO DE LA LENTITUD. Un movimiento
que triunfa en el mundo encabezado por aquellos que
aspiran a recuperar la calma para saborear la vida.
Una nueva conquista del tiempo. Que alivio!!!!!!!!!
Un batallón eufórico contra las prisas.

Por lo visto el escritor Pierre Sansot ha creado adeptos,
en su buen uso de la lentitud. Yo desde luego me apunto
como propósito para el 2007 una de sus máximas:
“Vivir constituye una oportunidad que no será
concedida una segunda vez : Una oportunidad no porque
la vida nos haga regalos y porque en una balanza ideal
la suma de los placeres sea superior a la de las penas,
sino porque valoro cada momento, la suerte que tengo
de estar vivo, de acceder cada mañana a la luz y cada noche
a las sombras; en una palabra, de que el mundo me hable”.

Desde hoy ya estoy escuchando….

http://www.arvo.net/pdf/Cult_lentitud.htm

http://www.agapea.com/Del-buen-uso-de-la-lentitud-n105201i.htm

http://convalor.blogia.com/2006/020401-caricia.-pierre-sansot.-la-frase-de-la-semana-.php

http://www.lacapital.com.ar/2005/10/30/mujer/noticia_241517.shtml

martes, enero 16, 2007

El hombre y la mujer


El hombre es la más elevada de las criaturas;
la mujer es el más sublime de los ideales.
Dios hizo para el hombre un trono,
para la mujer un altar.
El trono exalta;
el altar santifica.
El hombre es el cerebro,
la mujer el corazón,
el cerebro fabrica la luz;
el corazón produce el amor.
La luz fecunda,
el amor resucita.
El hombre es fuerte por la razón;
la mujer invencible por las lágrimas.
La razón convence;
las lágrimas conmueven.
El hombre es capaz de todos los heroísmos;
la mujer de todos los martirios.
El heroísmo ennoblece;
el martirio sublimiza.
El hombre tiene la supremacía;
la mujer la preferencia.
La supremacía significa la fuerza;
la preferencia representa el derecho.
El hombre es un genio;
la mujer es un ángel.
El genio es inmensurable;
el ángel indefinible.
La aspiración del hombre es la suprema gloria,
la aspiración de la mujer es la virtud extrema.
La gloria hace todo lo grande;
la virtud hace todo lo divino.
El hombre es un código;
la mujer un evangelio.
El código corrige,
el evangelio perfecciona.
El hombre piensa;
la mujer sueña.
Pensar es tener en el cráneo una larva;
soñar es tener en la frente una aureola.
El hombre es un océano;
la mujer es un lago.
El océano tiene la perla que adorna;
el lago la poesía que deslumbra.
El hombre es el águila que vuela;
la mujer es el ruiseñor que canta.
Volar es dominar el espacio,
cantar es conquistar el alma.
El hombre es un templo;
la mujer es el sagrario.
Ante el templo nos descubrimos;
ante el sagrario nos arrodillamos.
En fin:
El hombre está colocado donde termina la tierra;
la mujer donde comienza el cielo.
Victor Hugo

lunes, enero 15, 2007

Los anteojos de Dios.



Leyendo el post de Sarsillo.....

http://pensandoconelcorazon.blogspot.com/2007/01/otra-vez-se-apag-la-luz.html

me acordé de esta historia:

Un empresario que acababa de fallecer y camino al cielo

esperaba encontrarse con el Padre Eterno, no iba nada

tranquilo porque en su vida había realizado muy pocas

cosas buenas. Mientras llegaba al cielo iba buscando en su

conciencia ansiosamente aquellos recuerdos de cosas

valiosas que hizo en su vida, pero pesaban mucho sus años

de explotador y usurero.

Había encontrado en sus bolsillos del alma unos pocos recibos

"Que Dios se lo pague", medio arrugados y amarillentos por lo viejo.

Fuera de eso, bien poca cosa más.

Pertenecía a los ladrones de levita y galera, de quienes comentó

un poeta: "No dijo malas palabras, ni realizó cosas buenas".

Llegó por fin a la entrada principal, muy preocupado, no lo podía disimular.

Se acercó despacio y le extrañó mucho ver que allí no había

cola para entrar ni había nadie en las salas de espera.

Pensó: "O aquí viene muy pocos clientes o les hacen entrar

enseguida...". Avanzó más adentro y su desconcierto todavía

fue mayor al ver que todas las puertas estaban abiertas y no

había nadie para vigilarlas. Golpeó la puerta con el puño.

Nadie contestó. Dio una palmada y nadie salió a su encuentro.

Miró hacia dentro y quedó maravillado de lo hermosa que

era aquella mansión, pero allí no se veían ni ángeles ni

santos ni doncellas vestidas de luz. Se animó un poco más y

avanzó hasta llegar a una puerta acristalada.Y nada.

Se encontró perfectamente en el mismo centro del paraíso

sin que nadie se lo impidiera. "¡Aquí todos deben ser

gente honrada!¡Mira que dejar la puerta abierta y sin nadie

que vigile...!".Poco a poco fue perdiendo el miedo y fascinado

por lo que veía se fue adentrando en los patios de la gloria.

Aquello era precioso. Como para pasarse una eternidad

mirando el mismo lugar.

De pronto, se encontró entre algo que tenía que ser del

despacho de alguien muy importante. Sin duda era

la oficina de Dios.

Por supuesto que también estaba la puerta de par en par.

Titubeó un poquito antes de entrar; pero en el cielo todo

termina por inspirar confianza.

Así que penetró en la sala y se acercó al escritorio, una mesa

espléndida. Sobre ella hacía unos anteojos, que él comprendió

debían ser los anteojos de Dios. Nuestro amigo no pudo resistir

la tentación de echar una miradita hacia la tierra con aquellos

anteojos. Fue ponérselos y caer en éxtasis. "¡Qué maravilla!

Si desde aquí, con estas gafas veo toda la tierra..!".

Con aquellos anteojos se lograba ver toda la realidad profunda

de las cosas sin la menor dificultad, las intenciones de las personas,

las tentaciones de los hombres y de las mujeres.

Todo estaba patente ante sus ojos. Entonces se le ocurrió

una idea. Trataría de buscar desde allá arriba a su socio,

que sin duda estaría en la empresa donde ambos trabajaban;

una especie de financiera, desde donde ejercían la usura

y hasta el robo, en muchas ocasiones. No le resultó difícil

localizarlo, pero le sorprendió en un mal momento. En ese

preciso instante, su colega, estaba estafando a una pobre

anciana que había ido a colocar sus ahorros en aquella empresa,

en un fondo de pensiones que no era sino una mentira.

A nuestro amigo, al ver la cochinada que su socio estaba haciendo

le subió al corazón un profundo deseo de justicia.

En la tierra nunca había experimentado tal sentimiento.

Pero, claro, ahora estaba en el cielo.

Fue tan ardiente ese deseo de justicia que, sin pensar en

otra cosa, buscó a tientas algo debajo de la mesa para

lanzárselo a su amigo (el banquillo donde Dios apoyaba

los pies), con tan buena puntería que el banquillo fué

a parar a la cabeza de su socio, dejándole tumbado

allí mismo. En ese momento nuestro hombre oyó tras de sí

unos pasos. Sin duda era Dios. Se volvió en efecto, se encontró

cara a cara con el Padre Eterno.

-"¿Qué haces aquí hijo?"

- "Pues..pu..pu..la Puerta estaba abierta

y entré"

-"Bien, bien, bien, pero sin duda podrás explicarme dónde

está el banquillo en que apoyo mis pies cuando estoy

sentado en mi mesa de trabajo"


Reconfortado por la mirada y el tono de voz de Dios fue

recuperando la serenidad.


- "Bueno, pues, yo he entrado en este despacho hace un

momento, he visto los anteojos sobre la mesa y he caído en

la curiosidad de ponérmelos y he echado una miradita al

mundo".


-"Sí, sí, todo está muy bien; estás siendo muy sincero conmigo

pero yo quisiera saber qué has hecho de mi banquillo".


-"Mira, Señor, al ponerme tus anteojos he visto todo

con gran claridad y he visto a mi socio. ¿Sabes, Señor?,

estaba engañando a una pobre anciana, haciendo un negocio que

era un engaño y me he dejado llevar de la indignación; y claro

lo primero que he encontrado y a mano ha sido un banquillo

y se lo he tirado a la cabeza. Lo he dejado KO, Señor. Es que no hay

derecho. Era una injusticia."


- "Imagínate que yo, cada vez que veo una injusticia en la tierra

comienzo a lanzar banquillos a la cabeza de los hombres;

no alcanzarían los carpinteros de todo el universo para abastecerme

de proyectiles.


- "Perdóname, Señor, he sido muy impulsivo, lo sé..."


- "Sí, claro. Estuvo bien que te pusieses mis anteojos, hijo,

pero para mirar la tierra y a los hombres te olvidaste de una cosa,

ponerte también mi corazón.

Solo tiene derecho a juzgar el que tiene el poder de salvar."

-" Vuelve ahora a la tierra y te doy otros cinco años para que

practiques lo que esta tarde aquí has llegado a comprender..."


Y nuestro amigo, en ese momento se despertó, mojado en sudor,

observando que por la ventana entreabierta de su dormitorio entraba

un espléndido sol.

HAY HISTORIAS QUE PARECEN SUEÑOS.

Y SUEÑOS QUE PODRIAN CAMBIAR LA HISTORIA.