jueves, agosto 31, 2006

Vida : Modo de usar

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1. Cuando se decide dar alguna cosa, darla con alegría.

2. Memorizar el poema favorito.

3. No creer todo lo que a uno le dicen. No descreer de todo lo que a uno le dicen que es mentira.

4. Al decir “te amo,” demostrarlo con algún gesto.

5. Al decir “disculpa,” mirar a la otra persona directamente a los ojos.

6. Creer en el amor a primera vista.

7. Creer en la antipatía a primera vista.

8. Nunca moverle el piso a los demás: generalmente uno también está parado encima.

9. Vivir apasionadamente, con todas las heridas que ello provocará: vale la pena.

10. Hablar lentamente. Y pensar rápido.

11. Nunca juzgar a una persona por sus familiares.

12. Si nos preguntan algo indiscreto, sonreír y decir: “¿Por qué quiere usted saber esto?” Y seguir conversando de generalidades como si tal cosa.

13. Recordar que el gran amor o las grandes conquistas significan grandes riesgos.

14. Llamar por teléfono a la madre y decirle cuánto uno la quiere.

15. Cuando se comete un error, no olvidar la lección. Y corregir lo que sea posible.

16. Recordar siempre tres cosas: tener respeto por uno mismo, por los otros y por sus actos.

17. No dejar que problemas sin importancia destruyan las grandes amistades.

8. Al atender el teléfono, sonreír cuando se dice “hola.” Quien esté al otro lado de la línea lo percibirá.

19. Casarse con alguien con quien a uno le guste conversar.

20. Jamás olvidar que en la vejez podemos perder muchas cosas, pero que la capacidad de comunicación permanece intacta.

21. Quedarse solo de vez en cuando. Pero nada más que de vez en cuando.

22. Leer más, ver menos televisión: es más fácil transmitirle a los hijos lo que uno ha aprendido.

23. Saber que el silencio puede ser una respuesta.

24. Orar. El poder de la oración es infinito.

25. Leer entre líneas.

26. Vivir una vida que permita mirar hacia atrás y sonreír.

27. En discusiones con personas amadas, concentrarse en el presente y no pensar en las heridas del pasado.

28. Al viajar, visitar un lugar al que nadie más haya ido. Este será su lugar.

29. Uno puede tener cualquier cosa. Pero no puede tenerlo todo.

30. Acuérdese de que su carácter es el espejo de su destino.

31. Aprovechar la suerte, cuando ella está de nuestra parte.

32. Si hay que disparar la flecha de la verdad, primero mojarle la punta con miel.

33. Pedir ayuda. Y saber reconocerla.

34. Aprender todas las reglas y transgredir algunas, cuando sea posible.

35. Elegir a los amigos. Y elegir a los enemigos; no le haga a cualquiera el honor de enfrentarlo.

36. Cuando alguien comience a agredirnos verbalmente, no interrumpa. Verá que la agresión se desvanece por sí sola.







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miércoles, agosto 30, 2006

Citas para pensar



" Nunca se da tanto como
cuando se dan esperanzas"
Jacques Anatole"


"La esperanza es un pago a cuenta
que se le pide a la felicidad"
Conde de Rivarol


"Un barco no debería navegar
con una sola ancla, ni la vida
con una sola esperanza"
Epicteto


Todos tenemos un precio...

"Ya no me acordaba de esta reflexión....."



TODO Y TODOS EN LA VIDA
TENEMOS UN PRECIO PUESTO
PARA QUE EN CADA MOMENTO
ACEPTEMOS LOS DISPUESTO

LA GENTE DICE CREIDA :
""YO NO ME VENDO POR NADA""
PERO AL FINAL ES LA VIDA
LA QUE TE ORDENA Y TE MANDA

QUE BONITO ES PRESUMIR
CUANDO NADIE TE HACE OFERTAS
DE QUE NO TE VENDERIAS
EN ESTA VIDA DE APUESTAS

PERO CUANDO ALGUIEN OFERTA
ALGO A CAMBIO QUE INTERESA
NOS TRAGAMOS EL ORGULLO
Y AGACHAMOS LA CABEZA

SI TIENES MUCHO DINERO
ES MAS FACIL AGUANTAR
MAS ME GUSTARIA VERTE
PASANDO NECESIDAD

LAS IDEAS QUE TU TIENES
AL MOMENTO CAMBIARIAN
PENSARIAS DIFERENTE
Y YA NO PRESUMIRIAS

POR ESO ES MUY PELIGROSO
EN ESTA VIDA DECIR
DE ESTE AGUA QUE ESTA AQUI
YO NUNCA PIENSO BEBER

PORQUE MIENTRAS NADIE OFERTE
AGUANTAR BIEN FACIL ES
MAS SI ME DAN LO QUE QUIERO
COMO TODOS YO CAERE

Y TRATARE DE BUSCAR
UNA NUEVA EXPLICACIÓN
ALGO QUE NO ENCONTRARE
PUES NO TIENE SOLUCIÓN.

martes, agosto 29, 2006

Corazón de cebolla.

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros. Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores erais irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo. Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), un piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra un aguamarina, aquella un lapizlázuli, de las más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!


Pero por una incomprensible razón se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.


Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarlas una por una - ¿Por qué no eres como eres por dentro? Y ellas le iban respondiendo: -Me obligaron a ser así... -Me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran.... Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.

Sócrates en el mercado.




Al filósofo Sócrates, que causó una verdadera revolución en el pensamiento del hombre (y por ello fue condenado a muerte), se lo veía siempre paseando por el mercado principal de la ciudad.

Un día, uno de sus discípulos le preguntó:

“Maestro, hemos aprendido con usted que todo sabio lleva una vida simple. Pero usted no tiene ni siquiera un par de zapatos.”

“Correcto”, respondió Sócrates.

El discípulo continuó: “Sin embargo, todos los días lo vemos en el mercado principal, admirando las mercancías. ¿Podríamos juntar algún dinero para que pueda comprarse algo?”

“Tengo todo lo que deseo”
, respondió Sócrates. “¡Pero me encanta ir al mercado para descubrir que sigo siendo completamente feliz sin todo ese amontonamiento de cosas".