martes, agosto 29, 2006

Corazón de cebolla.

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros. Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores erais irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo. Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), un piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra un aguamarina, aquella un lapizlázuli, de las más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!


Pero por una incomprensible razón se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.


Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarlas una por una - ¿Por qué no eres como eres por dentro? Y ellas le iban respondiendo: -Me obligaron a ser así... -Me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran.... Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.

Sócrates en el mercado.




Al filósofo Sócrates, que causó una verdadera revolución en el pensamiento del hombre (y por ello fue condenado a muerte), se lo veía siempre paseando por el mercado principal de la ciudad.

Un día, uno de sus discípulos le preguntó:

“Maestro, hemos aprendido con usted que todo sabio lleva una vida simple. Pero usted no tiene ni siquiera un par de zapatos.”

“Correcto”, respondió Sócrates.

El discípulo continuó: “Sin embargo, todos los días lo vemos en el mercado principal, admirando las mercancías. ¿Podríamos juntar algún dinero para que pueda comprarse algo?”

“Tengo todo lo que deseo”
, respondió Sócrates. “¡Pero me encanta ir al mercado para descubrir que sigo siendo completamente feliz sin todo ese amontonamiento de cosas".




lunes, agosto 28, 2006

Fabricando un padre.

PORQUE NO SOLO HAY MADRES ESPECIALES.

HAY ALGUN PADRE QUE TAMBIEN LO ES....



En el taller más extraño y sublime conocido, se reunieron los grandes arquitectos, los afamados carpinteros y los mejores obreros celestiales que debían fabricar al padre perfecto:

-"Debe ser fuerte", comentó uno,

-"También, debe ser dulce", comentó otro experto.

-"Debe tener firmeza y mansedumbre: tiene que saber dar buenos consejos".

-"Debe ser justo en momentos decisivos, alegre y comprensivo en los momentos tiernos".

-"¿Como es posible --interrogó un obrero.-- poner tal cantidad de cosas en un solo cuerpo"?

-"Es fácil", contestó el ingeniero. "Sólo tenemos que crear un hombre con la fuerza del hierro y que tenga corazón de caramelo".

Todos rieron ante la ocurrencia y se escucho una voz (era el Maestro, dueño del taller del cielo):

-"Veo que al fin comienzan --comentó sonriendo--

"No es fácil la tarea es cierto, pero no es imposible si ponen interés y amor en ello". Y tomando en sus manos un puñado de tierra, comenzó a darle forma.

-"¿Tierra? --preguntó sorprendido uno de los arquitectos-

- ¡Pensé que lo fabricaríamos de mármol, o marfíl o piedras preciosas!.

-"Este material es necesario para que sea humilde --le contestó el Maestro--

Y extendiendo su mano sacó de las estrellas oro y lo añadió a la masa.

-"Esto es para que en pruebas brille y se mantenga firme".

Agregó a todo aquello, amor, sabiduría, le dio forma, le sopló de su aliento y cobró vida, pero... faltaba algo, pues en su pecho le quedaba un hueco.

-"¿Y qué pondrás ahí?" --preguntó uno de los obreros--.

Y abriendo su propio pecho, y ante los ojos asombrados de aquellos arquitectos, sacó su corazón, y le arancó un pedazo, y lo puso en el centro de aquel hueco. Dos lágrimas salieron de sus ojos mientras volvía a su lugar su corazón ensangrentado.

-¿Por qué has hecho tal cosa?" --le interrogó un ángel obrero-- y aún sangrando, le contestó el Maestro:

-"Esto hará que me busque en momentos de angustia, que sea justo y recto, que perdone y corrija con paciencia, y sobre todo, que esté dispuesto aún al sacrificio por los suyos y que dirija a sus hijos con su ejemplo, por que al final de su largo trabajo, cuando haya terminado su tarea de padre allá en la tierra, regresará hasta mí. Y satisfecho por su buena labor, yo le daré un lugar aqui en mi reino. Le extenderé mi mano, descansará en mi pecho y tendrá Vida Eterna. Pues yo también soy Padre y por él, por su bien, para otorgarle vida, me arranqué del corazón un pedazo de amor y lo puse en su pecho. Para que a mí regrese, guiado por la sangre que derramé por él en una cruz, para darle perdón, para mostrarle que aunque es duro ser padre, cuando extiendes tus brazos y perdonas, la recompensa es vida, gozo y amor eterno.

Es gratis .

"Que no haría una MADRE por un hijo ........."

Un cuento que podría ser cierto
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Un niño pequeño se dirigió a su madre que estaba en la cocina preparando la cena y le entregó un pedazo de papel que había escrito. El papel leía de la siguiente manera:


a.. Por cortar la grama $5.00

b..Por limpiar mi cuarto esta semana $1.00

c..Por hacer mandados $ .50

d..Por cuidar a mi hermano pequeño $ .25

e..Sacar la basura $1.00

f..Por sacar buenas notas $5.00

g..Por limpiar y recoger las hojas $2.00

Total Adeudado $14.75

Su madre lo miró y en aquel momento el niño pudo ver todos los recuerdos que pasaban por su mente. Ella tomó una pluma, y en el otro lado del papel escribió:

Por los nueve meses que te cargué mientras tú crecías dentro de mí. Es Gratis.

Por todas las noches que me senté a tu lado, te cuidé y rece por ti. Es Gratis.

Por todos los momentos difíciles, y todas las lágrimas que me has causado a través de los años. Es Gratis.

Cuando lo sumas todo, el precio de mi amor es .Es Gratis.

Por todas las noches que estuvieron llenas de temor y por las preocupaciones que sé que vendrán. Es Gratis.

Por los juguetes, la comida, la ropa, y hasta por limpiarte la nariz. Es Gratis, Hijo.

Y cuando lo sumes todo, el precio de mi amor .Es gratis

Cuando el niño terminó de leer esto tenía las lágrimas en sus ojos. Miró a su madre a los ojos y le dijo; "Mamá, te quiero mucho". Luego escribió en el papel "PAGADO EN SU TOTALIDAD"

domingo, agosto 27, 2006

Los vendedores de calzado

A fines del siglo pasado, una empresa de calzado envió a dos vendedores
a un país africano para hacer un estudio de mercado.

Al poco tiempo llegaron a la empresa dos telegramas:

"Mercado cerrado, posibilidades nulas. Aquí nadie usa calzado."
Decía el primero.

"Mercado abierto, todas posibilidades. Aquí nadie usa calzado. "
Afirmaba el segundo.

Donde unos ven dificultades otros ven oportunidades.

Se ve la botella medio vacía o medio llena.

Si quieres huir del fracaso ante un problema,
busca las soluciones, sin perder tiempo en lamentos.

No alimentes la fustración con quejas,
escepticismo y negatividad.


Casi todo lo que usas es la solución
a un problema, encontrada
por un inventor positivo.